• Atilio Flores

«Malcom & Marie», la frágil línea entre el amor y el odio

Actualizado: mar 26


Calificación: 3/5

Por: Atilio Flores*


Las personas tendemos siempre a relacionar el amor con lo romántico, cuando son dos cosas totalmente distintas. Malcom y Marie son exactamente esa mezcla de agua y aceite revueltos por la vorágine de sus vidas entre la rutina y la inercia, pero difícilmente hacen esa composición perfecta que haga clic. No obstante, el elemento extra es el amor que, aunque todo esté perdido, hace que el barco se mantenga a flote.


Con un discurso lento y reflexivo, «Malcom y Marie», del director Sam Levinson, compone la historia de Malcom (John David Washington), un joven director que recién inicia una carrera prometedora en la industria del cine independiente, quien junto con su pareja, Marie (Zendaya), regresa a su casa tras el estreno de su película, que fue un éxito para la crítica y el público. Lo que parece iniciar como un festejo por parte de sus protagonistas, termina por desenmarañar un caos.


El filme se debate en el desvelo y el delirio que se envuelven en un vaivén de dagas hirientes que reflejan el egocentrismo de sus personajes, donde el punto neurálgico es la falta de comunicación y de claridad con que han acumulado el dolor y son arrastrados por sus vicios a una tragedia que se ve predecible. Transformando también su discurso inteligente en una crítica del cine no como una expresión del arte y de la semiótica, sino como una extensión del sentimiento; aunque para llegar a ese clímax su estilo de diálogo y película teatral lo hace tedioso para quien lo mire.

Levinson nos acorrala a vivir la claustrofobia de Malcom y Marie de manera literal. Nos encierra en una casa en medio de la nada para convivir con ellos. Vivimos sus angustias, temores, y sobre todo el amor más allá de lo que enclaustra su relación tóxica y de codependencia, mientras su crisis asfixiante se aúna con una intimista fotografía en blanco y negro que evoca lo clásico de los años cuarenta y cincuenta con la paradoja de que se ambienta en la era actual, en donde cada uno busca su lugar en el mundo.


El manejo de la cámara y el espacio nos hacen movernos a un ritmo pausado, cálido y vacío en que la música de saxofones y del jazz nos envuelven en la expresión de la locura, el desenfreno y lo íntimo que puede involucrar amar a alguien o algo que nos edifique como humanos.


Zendaya y John David Washington dan una representación muy madura y dramática al enfocar a los personajes al borde de sus sentimientos, al filo de su quiebre emocional; aunque por momentos no parece del todo convincente a lo que están jugando, principalmente Zendaya, quien por momentos parece que sus personajes se encasillan en una eterna alexitimia.

«Malcom y Marie» embriaga al espectador en la agonía constante de saber cuál de los protagonistas dará un giro contundente para poner punto y final a la degradación psicológica que sufren mutuamente entre los insultos y el erotismo; frente a su lucha existencial entre entender su pasado, su presente y discernir su futuro como pareja; donde el amor prevalezca más que la costumbre conforme reconozcan que la gratitud por lo que hacemos y recibimos de los demás nos hace aspirar a seguir adelante en medio de la frágil línea del amor y el odio.


*Publicado por el autor en «La Claqueta» el lunes 22 de febrero de 2021 para Diario El Salvador.


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