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  • Foto del escritorAtilio Flores

«Guardianes de la Galaxia Vol. 3», una tragicomedia directa al corazón


Pocas veces he querido salir del cine a escribir lo que una película me ha hecho sentir. A veces pasa por un proceso en el que medito mucho la cinta y la misma necesidad de catarsis me lleva a dejar la idea volando sin acentuarla en papel. Hoy es una de esas pocas veces en que al salir las emociones que me generó siguen impactando de la misma forma en como las recibí.


En los últimos años, Marvel Studios no ha logrado conectar con todos los públicos. Quizás los fans acérrimos podrían estar siempre al pie del cañón con cada nuevo estreno para arrojarse sin pensarlo dos veces a una nueva aventura que les haga experimentar lo que culminó con los primeros 10 años del estudio en aquella película de 2018 que se dividió en dos entregas con «Avengers: Infinity War» y «Endgame».

Sin embargo, en los cinco años que han transcurrido, Marvel ha experimentado muchas fórmulas que al final han rayado en más de lo mismo y que apuntan siempre a lo seguro, mas no obedecen a su naturaleza en esencia, pero con «Guardianes de la Galaxia Volumen 3», sin duda, ha logrado cosechar un éxito más. No solo por lo que seguramente alardeará en su taquilla, sino por haber culminado con una trilogía de forma perfecta.


Esto solo lo había logrado con las películas en colectivo como «Los Vengadores» (2012, 2014, 2018 y 2019) y que «grosso modo» podría igualarle las del «Capitán América» (2011, 2014 y 2016). Pese a ello, los inadaptados Guardianes de la Galaxia con sus locuras y ocurrencias han logrado en esta última entrega una de las montañas rusas de emociones más memorables en sus dos horas y media de metraje.

Mantis, Drax, Nébula, Groot, Gamora y Peter están de nuevo en una última misión: salvar la vida de su amigo Rocket; ese mapache que ha conquistado cada toma con su sarcasmo, escenas de acción y, sobre todo, ahora por tocarnos la fibra sensible del amor y la amistad. Un personaje que desde la primera película guarda detrás de toda su rudeza un pasado potenciado por el dolor, algo que comparten todos los miembros de esta disfuncional familia, pero que nadie conoce.

La premisa es sencilla dentro de la historia, aquí no se trata de salvar al mundo o la galaxia, sino de salvar a un amigo del borde de la muerte; pero más allá de ello, Rocket es solo la punta del iceberg, ya que este ejemplifica un simbolismo que implica salvarse a uno mismo de los fantasmas que nos atormentan. De esa deconstrucción que puede significar encontrarnos vulnerables al ver quienes somos en realidad, de dónde venimos y en quiénes nos hemos convertido.


La cinta se desenvuelve en un trasfondo filosófico que toca temas tangibles como la muerte, la vida, el especismo y cuestionarnos incluso el creacionismo de una forma magistral, algo que se le debe de aplaudir a la genialidad de su director y guionista, James Gunn, quien a su paso logra darle cierre al arco argumental de cada uno de los personajes.

Otro punto a favor que puede significar es el abandono del villano desperdiciado, lo cual es demasiado recurrente en Marvel. El nigeriano Chukwudi Iwuji como el Alto Evolucionador se roba las escenas por ser un esquizofrénico maniático que busca crear la especie perfecta, sin importar lo que destruye a su paso. Aquí es donde la película se vuelve una denuncia constante contra el maltrato animal en la industria alimenticia, industrial y biológica, que desencadena un odio y desprecio que se gana en cada toma por estar vinculado directamente con Rocket.


Algo que es total de agradecer es quizás la libertad creativa con este producto, siempre se ha mantenido y ha conservado su esencia desde la primera película, la cual nunca ha tenido reparos en mostrar la violencia y el lenguaje que raya incluso en lo vulgar, el humor escatológico y lo visualmente grotesco. Aparte de presentarnos un universo a escalas infinitas.


A ello, no se le puede demeritar el uso de su increíble selección musical que ha caracterizado a los personajes, pero que sí, en esta última entrega, cruza el umbral del abuso sin dejar una mella en las emociones. Salvo su canción final «Dog Days Are Over» que nos demanda, incluso después de ver toda la cinta, derramar una lágrima de felicidad y aceptar que a pesar de que la vida es dura siempre hay motivos por los cuales agradecer y ser feliz.

Lo que es difícil de creer es que sea la última cinta en la que veremos juntos a estos personajes. Que, sin duda, posiblemente a conveniencia del guion puedan regresar, pero que muy difícilmente volverán a entregar una película que haga sentir estas emociones con las que estos Guardianes de la Galaxia se han despedido.


Si no conoces nada sobre los Guardianes de la Galaxia te comparto el siguiente infográfico que diseñé y escribí para Diario El Salvador. Haz clic en la imagen.


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