• Atilio Flores

Logan: El adiós del inmortal Wolverine


Calificación: 4/5 Por: Atilio Flores “Correcto o no, es una marca. Una marca deja huella, no hay vuelta atrás. Anda ve a casa con tu madre y dile que todo está bien, que ya no hay pistoleros en el valle”.

Sin duda es el mejor homenaje al estilo Western que el solitario pistolero Logan pudo tener, bajo el sello característico de la película clásica de "Shane", con la cual guarda muchos símiles mezclado con el contemporáneo “All of Us”, en la cual vemos como un hombre busca la manera de proteger a una niña de ser atrapada para experimentar con ella, en medio de la reivindicación personal al estilo del vaquero Shane.


Logan, narra la última odisea de como Wolverine tiene que lidiar con su don, su maldición, centrándose en cómo pasa sus últimos días cuidando a un enfermizo y senil Charles Xavier y como tratar de convivir con un mundo menos tolerante que amenaza con acabar lo último que queda de él; historia que se ve alterada con la aparición misteriosa de Laura, mejor conocida como X-23, una niña que ha sido creada a partir del ADN de Wolverine.

La carga dramática del filme recae sobre estos tres personajes que, distintos en esencia, están unidos bajo un mismo eje, que se impregna en la rebeldía del pasado que ocultan y la melancolía con que enfrentan los nuevos retos que se abren paso en sus vidas.

Si bien la relación que han mantenido tanto Charles con Logan en el pasado siempre ha sido el eje transversal en las historias de los Hombres X, en esta ocasión X-23 es precedida como una nueva generación de un gastado argumento que se ha mantenido con los héroes que siempre hemos conocido, otorgándole un digno final tanto a Wolverine como al Profesor Xavier.

No obstante, si bien su arco argumental era un punto y final a sus personajes interpretados desde el año 2000 por Patrick Stewart y Hugh Jackman, el filme queda pequeño en relación al basto universo que antesala a los X-Men, precisamente porque no hacen justicia a la grandeza narrada en los comics, o si bien no a su totalidad, queda fallido dentro de su propia línea de tiempo.


A pesar de ello, con una trama sencilla en esencia, toda la narrativa pudo prestarse mejor a un argumento más complejo sin la necesidad de caer en demostrarlo todo en este filme, como lo pudo ser la aparición de Mr. Siniestro como la mente maestra de todo Alkaline Tecnologys, creando una antesala a la posible mejor película de los Hombres X, sin embargo, no fue así.


Aunque más allá de retomar esta línea, es bastante significativo el melodrama al estilo del clásico Western que mantiene James Mangold junto Jackman en esta última entrega, otorgánle un tono sombrío en una realidad que aparenta un distópico final para la raza mutante.


Lo gráfico que expone la crudeza del dolor de Logan, tanto física como psicológicamente, nos indican el desgaste que todo ser humano tiene en la vida, lo amargo que es transitar en ella y las vertientes que se abren paso en el caminar. Algo que ejemplifica muy bien los lazos que entablan el Profesor, Wolverine y X-23 como tres generaciones, abuelo, padre y nieto, tres estadios que nos develan esa transición de la vida y su propósito esencial en cada una de ellas: el servicio y afecto.

La actuación de Stewart en esta entrega deja un sabor muy grato al personificarnos a un anciano Charles Xavier, con quien se llega a sentir el desasosiego de que es llegar a la vejez, las vicisitudes y achaques que el cuerpo y la mente desarrollan en la última fase de la vida, como aquel abuelo que a pesar que fastidia es imposible dejar de quererlo, aquel que recuerda como ha sido tu vida y cómo puede de un momento a otro dejar de existir.


La interpretación por parte de Dafne Keen como Laura, es sin dudarlo el papel revelación de la película, tan lleno de expresión y acción que sólo es transmitido con la vista y unos cuantos gruñidos que nos remontan al solitario “Wolverine” que creció siendo catalogado como un animal. Nunca antes un papel había quedado tan bien en el rol que le han asignado dentro de la saga como los tres presentados en esta entrega.


En cuanto a los 17 años de Jackman interpretando a Logan, es de aclamar por su papel misántropo, más humano, lejos de aquellas adaptaciones en que sólo le vemos como un personaje inquebrantable, lleno de heroísmo para encontrarnos ahora con un Wolverine desgastado, destruido, envenenado por lo que está condenado a sufrir: ver a todos sus seres queridos partir y morir, algo que los fans le tendrán muy en alto, inclusive si en el futuro se le encuentra un nuevo interprete a su personaje.

Si bien no es una película de súper héroes cargada de efectos especiales como las que Hollywood nos tiene acostumbrados, Logan, no lo necesita, basta con comprender, sentir, y compartir ese dolor de cada toma, escena y plano, que lo que se presencia es una despedida, una desolación y un encanto natural. Y aunque no sea la mejor película de los Hombres X, el peso sobre la misma la vuelven memorable.


Logan similarmente abre otra duda, muy precisa dentro del género de ciencia ficción que enmarca a las películas de superhéroes, y es precisamente, si es necesario que este género evolucione dentro del cine gore para ser más creíble. “Lo que un superhombre debe de pasar para creer que lo que se ve no es otra mentira”. Que si bien es la segunda en su tipo, después de un gore cómico presentado por Deadpool, Logan lo retoma de una forma cruel, llena de abuso, ¿Será que estamos cayendo en una etapa de insensibilidad? Es de llevarlo a discusión. Puedes leer la siguiente nota previa de Logan elaborada para Diario El Mundo:

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