• Atilio Flores

«Belfast»: Un homenaje a la Irlanda de Branagh


Por: Atilio Flores

Calificación: 4/5


«Belfast» nos introduce a una tumultuosa Irlanda del Norte a finales de los años sesenta, la cual se sumerge en el tenso ambiente de la lucha obrera, los cambios culturales, el odio interreligioso y la violencia sectaria en una guerra civil que amenaza con robar la paz y la tranquilidad que los pueblos y ciudadanos tienen. Todo esto es visto desde la óptica de Buddy (Jude Hill), un niño de nueve años, que nos va guiando en todo lo que le acontece: la estrecha relación con sus abuelos, sus padres, su escuela y la ciudad, así como sus primeros brotes de romance.


Kenneth Branagh, director y guionista de «Belfast», pese a que retrata una película casi autobiográfica, no recurre al monólogo fácil o a la tradicional «voz en off» que podría evocar los recuerdos que transcurren en la niñez del protagonista. El punto fuerte de la película es en sí el propio Jude Hill, quien nos roba el corazón con cada toma a medida vamos conociendo todo lo que lo rodea.

Su historia marcada por todas las aventuras y desventuras que vive sin duda nos recuerdan a «Cinema paradiso» (1988), de Giuseppe Tornatore, o incluso evocan dentro del aspecto literario a «Corazón, diario de un niño» (1886), de Edmondo de Amicis, las cuales nos hacen reflexionar desde una perspectiva enternecedora de ver la vida y ser capaces de maravillarnos con lo simple que puede resultar la niñez.

Este poema escrito por Branagh a su Irlanda de antaño es matizado por una fotografía en blanco y negro. Su cinematografía nos recuerda mucho a la última película de Alfonso Cuarón: «Roma» (2018). Ambas decantan por ir mostrando el sentir de sus personajes ante la vida, pecando incluso en no profundizar mucho en el contexto al dar solo pequeños brochazos a los eventos que marcan el desarrollo, enfocándose más en la experiencia de sus protagonistas que son coloreadas por el encanto que puede recrear una época y sus simbolismos.


Posiblemente, el conflicto que yace de trasfondo a escala política e ideológica sea más fuerte de lo que amablemente plantea Branagh, pero hay que recordar que todo parte desde la visión de Buddy, un niño que apenas correlaciona los hechos y que busca su lugar en el mundo. Algo muy similar a lo que Taika Waititi planteó con su película «Jojo Rabbit» (2019), donde todo se narra de manera satírica desde la perspectiva de Johannes «Jojo» Betzler, un niño simpatizante del nazismo.

No obstante, Branagh se inclina por el camino lírico y melodramático del cine al reforzar un drama que se nutre propiamente por los momentos y la significación que tiene hacia Buddy, aunado de la banda sonora de Van Morrison que juega con las escenas que retratan la cotidianidad y la sencillez irlandesas.

Es imposible negar que las actuaciones de Judi Dench y Ciarán Hinds, como los abuelos de Buddy, son las que alimentan el filme y hacen que la atmósfera nos recuerde aquella expiación que buscan tener los abuelos con su alcahuetería frente a lo que nunca hicieron con sus propios hijos en cuanto a mostrar su afecto e incluso su tolerancia. Sus escenas se vuelven un vaivén de recuerdos que hacen que nos enamoremos de su cariño y compartamos las lecciones de vida que encaminan la voz experiencia y la ternura tal como lo diría su abuelo: «No me iré a otra parte donde no puedas encontrarme».

«Belfast» nos recuerda la constante de la vida que va marcada siempre por el paso del cambio y que obliga a buscar nuestra verdadera identidad y el lugar que nos hace amar y ser amados, aunque este lugar tristemente se desmorone por la ideología y la religión, obligándonos a renunciar a ello.

Este artículo fue publicado por el autor el jueves 17 de marzo de 2022 en «La Claqueta» de Diario El Salvador.

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